martes, 18 de octubre de 2011
Eternidad
¿Existe la eternidad? Imagina por un momento que estas fuera de tu cuerpo, y aléjate, sube, miles de millones de quilómetros. ¿Que ves? ¿Acaso distingues el cuerpo que has dejado allá abajo? ¿Distingues si quiera tu isla? Un punto perdido en el océano. ¿Eso es todo?
Es aquí cuando realmente te das cuenta de cuan insignificante es tu vida. Todos tus recuerdos, metas, desgracias, alegrías, sueños..., los de millones de personas como tú no representan ni un parpadeo, ni una milésima de segundo en la vida del universo. ¿Cómo te hace sentir eso? A mi, personalmente, increiblemente frustrada.
Dependencia
No dependas de nada ni de nadie. Es bueno recurrir a las personas en las que confiamos en los momentos más duros, pero no lo conviertas en algo vital. Al final solo puedes contar contigo mismo y cuando estés triste, hundido, desesperado y no tengas a nadie te darás cuenta de que has ofrecido más de lo que podías dar realmente, de que en ocasiones las personas te cambian y cuando ocurre no hay vuelta atrás.
A veces es duro ser independiente porque no te llegas a entregar al cien por cien ni llegas a confiar en plenamente en nadie. Haz lo que te haga feliz... ser prudente, arriesgarte, esperar, experimentar, aprender y porque no, equivocarte que de los errores se aprende. A cada uno le afectan las cosas de manera diferente pero piensa lo que dices porque puedes hacer mucho daño. Hay gente de todo tipo, gente que piensa o hace cosas que nosotros nunca haríamos y que nunca llegaremos a entender pero si todos fueramos iguales sería muy aburrido. Así que aprende a conocer, a ver quien de verdad merece la pena y cuando encuentres a esa persona, ¡Avísame!